El rol de la mujer en la industria del sonido

¿Cuántas mujeres en el audio conoces?

Natalia Perelman y Camila Duque nos dan su testimonio acerca de cómo llegaron a trabajar en la industria del sonido.

Por: Gina Pegnotti

Natalia Perelman:

Productora musical y técnica de grabación y mezcla Argentina. Docente en la carrera de Producción Musical de la “EMC” (Escuela de Música Contemporánea), y una de las fundadoras de la “Red de Mujeres en el Sonido”.

 

Camila Duque:

Sonidista colombiana de 28 años que luego de estudiar y trabajar en Argentina dió un salto directo a los escenarios del Australian Open.

 

Entrevista a Natalia Perelman

¿Cómo fueron tus inicios en el sonido?

Soy música desde chica, pero mi primera experiencia con el sonido fue en el 2000 como asistente en Estudios Panda. Aunque tenía contactos que trabajaban ahí, tuve que insistir muchísimo para que me tomaran porque era raro que una mujer trabajara en un estudio: llamé meses y meses para acceder a una primera entrevista.

 

¿No había otras mujeres trabajando en estudios en Buenos Aires?
No que yo supiera. Durante 15 años pensé que era la única mujer grabando y mezclando en estudio en Buenos Aires hasta que conocí a Fabiola Russo, que tenía los mismos años de experiencia que yo, pero al estar las dos encerradas en estudios y sin redes sociales, tardamos quince años en enterarnos de la existencia de la otra. Más adelante supe de Laura Fonzo, una precursora total: me lleva más de veinte años de carrera.

 

¿Con quién trabajó Laura Fonzo?
Con todo el mundo. En este momento trabaja en Moebio, un estudio que no es comercial: ellos seleccionan con qué proyectos trabajar. Hace poco recibió un reconocimiento de parte de AATIA (Asociación Argentina de Técnicos e Ingenieros de Audio) y allí nos conocimos.

¿Cuántos años trabajaste como asistente antes de pasar a tener un cargo más importante?

No tanto, aproximadamente tres años. El primer año trabajé en Panda, después estuve un año en Santito, un estudio que se inauguró con el disco Siempre es hoy de Gustavo Cerati, para el que me llamaron a asistir. Luego de eso me fui a trabajar a Estados Unidos en un estudio muy grande también como asistente.

 

¿Una vez que te hiciste un nombre como técnica de sonido, tuviste situaciones en las que por ser mujer sentiste diferencias de trato?
Totalmente. A la hora de pelear presupuestos siempre me costó más cobrar que a mis pares hombres. Pero con la experiencia una va aprendiendo a manejar mejor las situaciones. También viví abusos de poder, pero muchas veces no nos damos cuenta en el momento: lleva tiempo reconocerlos, y también cuesta poner límites porque ponés en peligro tu trabajo.

 

¿Trabajas con Avid desde el inicio?
Sí, desde que era Digidesign. Empecé con el Pro Tools III y vi toda la evolución. No tengo una certificación como docente de Pro Tools pero vengo dando cursos desde hace muchos años.

 

¿Elegiste Pro Tools porque se usaba en los estudios donde trabajabas o por una elección personal?
Por decisión personal. Me armé mi “Home Studio” y pasé por todos los sistemas de Avid hogareños; todas las Mbox y la Duet y la Quartet cuando se hizo la fusión con Apogee. Y en estudio, cuando trabajé en el CIAM de Tecnópolis usé la línea más profesional de Avid; Pro Tools HDX y la consola S6 M40. Pienso que Pro Tools es el mejor sistema para mi flujo de trabajo.

 

¿Cómo comenzaste a trabajar en el CIAM?
Me llamó Pichón Dal Pont, coordinador del proyecto, para que diera una capacitación de Pro Tools a los técnicos del estudio. Fui a dar el curso, y terminé quedando con el puesto de técnica de grabación y mezcla. El proyecto me identificaba mucho: se le daban acceso a la grabación a gente de todo el país, que jamás lo había tenido. En el CIAM había varias mujeres trabajando, entre ellas Fabiola Russo.

 

¿Cuál crees que es la diferencia del Pro Tools por sobre otros programas?
Es el reflejo más fiel de lo que solía ser un estudio de grabación analógico, tiene la misma lógica. Me siento identificada porque vengo de esa camada, aprendí cómo funcionaba un estudio profesional con la consola analógica. Por otro lado, respecto a la edición, es imbatible, y con el correr de los años se vuelve cada vez mejor. Editar en Pro Tools es un lujo.

 

¿Cómo comenzó tu carrera de docente en el audio?
Los músicos con los que trabajaba me pedían que les enseñara a grabar, pero yo no me sentía segura, tal vez porque hasta ese momento no había estudiado formalmente (más adelante me inscribí en Artes Electrónicas en la Universidad de 3 de Febrero pero mucho tiempo después). Hasta que me di cuenta de que la mayoría de los técnicos de mi generación enseñaban desde la experiencia. Finalmente empecé a dar clases particulares. Comencé también a enviar mi CV a distintas instituciones educativas y recién el año pasado se me abrieron las puertas en la Escuela de Música Contemporánea.

 

¿Qué materia estás dictando en la EMC?
Estoy a cargo de varias materias: Mezcla, Pro Tools, Tecnología Aplicada a la Música y otras relacionadas a la producción musical.

 

¿Y tanto en la carrera de Músico Profesional como en la de Producción qué importancia tiene la materia Pro Tools en la ECM?
Pro Tools es una de las materias más importantes, ya que da la posibilidad a los alumnos de poder ser becados en Berklee.

 

¿Creció el porcentaje de mujeres que estudian sonido?
El porcentaje sigue siendo pequeño y cuesta que salgan del rol de estudiantes o de asistentes. A las chicas que están empezando en este camino es necesario transmitirles confianza y seguridad para que pueden hacer lo que sueñan, que puedan hablar con seguridad, que busquen salir en las fotos, estar en los créditos, que se planten y caminen de otra manera en lo que elijan hacer.

 

¿Cuándo se inició la “Red de Mujeres en el Sonido”?
Hace muy poco. Las chicas están con ganas de cambiar las cosas, hay muchas que recién empiezan, y vienen con toda la fuerza. Yo quiero ayudarles a que salgan de ese rol asistencial, que estén al mando y tomando decisiones.

 

¿Tienen relación con AATIA o con el INAMU?
AATIA es una organización hermana, pero con objetivos distintos. La Red de Mujeres en el Sonido (RMS) abarca a todas las chicas que trabajan al servicio del audio: ya sean ingenieras, músicas, lutieres, etc. El INAMU (Instituto Nacional de la Música) es una guía y modelo a seguir que nos inspira a conformarnos como una asociación civil. Estoy súper agradecida con María Paula Rivera que es, además, quien lleva adelante la agenda de género.

 

¿Qué actividades están organizando? ¿Qué planes tienen a futuro?
Lo más importante este año es constituirnos legalmente como una asociación civil sin fines de lucro, que nos dé la posibilidad de relacionarnos de forma seria con otras organizaciones, y de llegar a más personas en toda Argentina y a futuro en Iberoamérica.

Este año dictamos talleres de armado de cables, presentaciones en varias instituciones educativas, y hace unos meses, invitadas por la AES a dimos una charla sobre grabación y mezcla en estudio. Esto fue un gran avance ya que vemos muy pocas mujeres panelistas en congresos o charlas profesionales.

 

En las ferias de música se ve muy claro: los hombres a cargo de explicar el funcionamiento de las consolas y las mujeres trabajando como promotoras.
Si, eso ya es arcaico. Nosotras tenemos que cambiar esos arquetipos, y no permitir que se nos ponga en esos lugares nunca más.

 

¿Conoces otras organizaciones como “Red de Mujeres en el Sonido” en Latinoamérica?
No, hay algunas como “Feminoise” pero es un movimiento más artístico, vamos por lugares diferentes, pero con objetivos similares. En Latinoamérica no vi organizaciones parecidas, sí en Estados Unidos y en Europa. Por ahí me pasa como con Fabiola y descubra que había otra organización en unos años. Ojalá.

 

Entrevista a Camila Duque

¿Cómo iniciaste tu carrera de sonidista?

Llegué de Colombia a Argentina para estudiar Trabajo Social en 2009 y me di cuenta de que en realidad lo que me movía era el arte. Soy música desde chica pero vivir de eso recién llegada a Argentina era muy difícil, así que revisando posibilidades me di cuenta que estudiar sonido era una buena alternativa. A los 22 años empecé a trabajar tirando cables en diferentes bares de La Plata. Me acerqué a la gente, yendo bar tras bar diciendo: “tengo ganas de hacer sonar una banda, no se como pero tengo la pasión y el entusiasmo para trabajar”. Me ayudó mucho ser la bajista de una banda que se llamaba “Sálvese quien quiera”, tocábamos mucho y ahí empecé a hacer mejores contactos para trabajar en sonido.

 

¿Dónde estudiaste?
En La Plata el único lugar para estudiar sonido es la EMU, una escuela de jazz que tiene la tecnicatura en sonido y grabación. Entre mis profesores tuve la fortuna de tener al ‘’Cana’’ San Martin, “chairman” de la Audio Engineering Society y dueño de Astor Mastering, quien me abrió puertas y me motivó mucho en lo laboral, y a Indio Gauvron, un gran investigador y romántico de la acústica.

 

¿En la carrera había otras chicas?
En mi primer año conocí a Camila Lunelli que ya se había recibido, después entró Rocio Mansilla y los profes nombraban mucho a Clara Albornoz, que parece ser la primer sonidista mujer de La Plata. Con Cami la primera conversación que tuvimos me invitó a acompañarla a operar un festival. Ella tenía 21 años y yo 23. Era un festival de bandas de motoqueros y Cami con 21 años organizaba a todos los motoqueros y hacía sonar las bandas tremendo. Quedé fascinada. Desde ese día se generó un vínculo muy fuerte, de apoyo mutuo entre amistad, sonido y aprendizaje.

 

¿Cómo fue desarrollarte en un rubro donde eran tan pocas mujeres?
Una tiene que saber cómo moverse siendo mujer: estar bien parada ante los compañeros, llegar con la mirada al frente y el pecho arriba; sino, es una gran probabilidad que te llevan por delante. En un momento ya aprendí a manejarlo y se hizo estable, pero también porque la tenía a la colega Cami al lado, con ella nos cuidabamos. Hubieron muchas noches que por ahí me encontraba en algún problema en un bar y Camila se tomaba un taxi y venía, o al revés. Hoy día los colegas están aprendiendo mucho sobre nosotras tambien, las cosas están cambiando y nosotras estamos aquí haciendo esa construcción.

 

¿En la carrera aprendiste a usar Pro Tools? ¿Cómo empezó tu relación con Avid?
En La Plata no hay mucha accesibilidad a AVID, pero me parece importante que pudiéramos tenerla, porque sus productos son estándares en audio, salís al mundo real y te cruzas con Pro Tools y Venue. La Plata es la segunda capital cultural de Argentina, es un nido de producciones todo el tiempo, hay músicos buenísimos pero diría que por falta de recursos materiales somos muy “DIY” en cuanto a lo que es producción.

Mi relación con AVID se dió yendo a Buenos Aires a las clínicas que organiza SVC. Siempre estuve atenta de todos los eventos ya sea de Yamaha, Allen and Heath, Midas o AVID. En la Plata es raro encontrarte con consolas Venue. No tuve posibilidad de tocar una Venue hasta que fui a una clínica que dio SVC con Rob Allan (Ingeniero de Massive Attack, Coldplay y Radiohead, entre otros) en Buenos Aires.

Ahora que estoy viviendo en Australia veo Venue en todos lados. Cualquier sala de recitales o teatro usa Venue Profile para monitores. Me sirvió haber ido a las clínicas en Argentina justamente para trabajar acá en Australia. Ahora estoy estudiando la S6L que se usa mucho en FOH.

 

¿Cómo fué conseguir trabajo como sonidista en Australia donde no conocías a nadie?
Llegue a Melbourne a tocar puertas de nuevo. Lo mismo que hice en La Plata hace 6 años pero ‘’reloaded’’: agarrar una lista de 15 bares, ir en los horarios que hay show y hablar con los sonidistas. Tuve la suerte de conocerlo a Naomune Anzai, un ingeniero de sonido japonés muy reconocido, y además gran persona, que desde el primer momento confió en mí y me invitó a trabajar con él como técnica de escenario. En Australia consideran que en Argentina hay una escena musical muy grande y nos respetan mucho a nivel artístico. Así que haberme formado en Argentina me favoreció un montón.

 

Este año trabajaste en el Australian Open y en el Meredith Music Festival, ¿como llegaste ahí y cómo lo viviste?

¡Una locura! Le debo un montón a Nao Anzai que confió en mí para trabajar con él y con esas bandas locales de gran popularidad y trayectoria. En el Meredith Music Festival estuve de técnica de escenario de Little Ugly Girls y Laura Jean, y en el Australian Open también fui técnica de escenario de Something for Kate y The Teskey Brothers. En los dos eventos se usó Venue, en el Meredith Music Festival trabajaron con Venue Profile en monitores y en el Australian Open Venue S6L en FOH y también Venue Profile en monitores.

¿Qué planes tienes para seguir trabajando en Australia?
Hoy firmé contrato con el departamento de AudioVisuales de la University of Melbourne para trabajar como sonidista en el equipo técnico, así que le veo buen futuro a la cosa acá. Por otro lado, estoy trabajando como Técnica de Sonido en el Melbourne Convention and Exhibition Centre y también me llaman muy seguido de una Warehouse de eventos de música electrónica. De todas maneras por donde me mueva, siempre con amor a la música, respeto y humildad, como me enseñaron en mi casa.

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